Detectar la ideología de un texto se presupone más sencillo en la literatura infantil y juvenil que en la literatura para adultos porque a veces se piensa que la razón de existir de esta literatura es la de enseñar algo.

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Muchos álbumes infantiles están hechos para enseñar determinado valor o valores a un niño o niña pero realmente su calidad literaria (o su valor estético como obra de arte) puede no estar reñida a ese objetivo educativo. He escogido el álbum ilustrado de Rosa caramelo que la profesora Teresa Colomer mencionó en la presentación de la asignatura para poder hablar de un álbum con un objetivo claro ideológico -es el motivo de su existencia-, pero con una belleza artística que está a la altura.

Este álbum forma parte de la colección A favor de las niñas traducido por Esther Tusquets de la editorial Lumeny fue editado por primera vez en 1976 en Italia; por vez primera en España en Lumen, con el objetivo de fomentar la igualdad y la educación por igual en ambos sexos.

Es difícil distanciarse de los valores en los que uno cree y es verdad que los álbumes que defienden valores con los que uno está de acuerdo no parece que adoctrinen, pero es verdad que si queremos ofrecer a los niños literatura, muchos de los álbumes que enseñan bonitos, buenos, necesarios valores no tienen una calidad artística y pueden aburrir al niño, desmotivándole como lector y enseñándole quizás a ir en contra.

Si se trata de una guía o de un libro informativo es conveniente que el lector lo sepa para no romper con sus expectativas. Me gustaría, que no sé si existen, ver álbumes ilustrados donde los protagonistas sean homosexuales, por ejemplo, pero donde esto no tenga que ver con la narración y lo que se está contando, la literatura, el valor de la obra; simplemente se escogieran los personajes de manera aparentemente inocente, se pensara en una familia y no tuviera que ser obligatoriamente hombre y mujer siempre.

En Rosa caramelo vemos una crítica al color rosa que simboliza realmente la opresión de las niñas, el encierro, una palabra que se repite en el álbum. Hay una oposición de sentido en frases como: “Desde su encierro de peonías y anémonas”, “Encerradas allí dentro las elefantitas jugaban” o “Los hermosos charcos de lodo”. El color rosa, retomando, se utiliza despectivamente y en lugar de resultar alegre resulta desconcertante y algo tenebroso en el libro. Es un rosa demasiado empalagoso, demasiado homogéneo y constante, es un rosa feo y más todavía unido al gris, y lo que pudiera parecer un producto para niñas a simple vista resulta ser un libro con el que las niñas no se quedarán como su libro preferido rosa y bonito.

Se puede ver la ideología en ese desprestigiado rosa pero sin decirlo: en ningún momento se nos anuncia que se nos va a enseñar nada e incluso al final el niño o la niña, pensando en elefantes, puede distanciarse y pensar que por eso ahora a los elefantes no se los distingue. Este álbum ofrece la posibilidad de ser leído como una historia sobre unos elefantes.

Y, para favorecer

que apareciese el color rosa,

le ponían a las elefantitas

zapatos rosas, cuellos rosas

y hermosos lazos rosas

en sus rabos.

No obstante, en cuanto que los niños y niñas puedan aprender el valor simbólico de las obras podrán entender que no solo es eso. Cuando hay rosa hay tristeza, cuando hay gris hay libertad, cuando hay rosa hay chicas y cuando hay gris hay chicos. Se pueden distinguir claramente ambos mundos gracias a los colores y también aquí podemos ver una ideología que critica la desigualdad, las diferencias, los roles de género. En este álbum los elefantes macho son grises y las hembras rosas debido a que comen flores y plantas bonitas que también les dejan unos ojos bonitos, grandes y brillantes, pero hay una niña elefante que no se pone rosa pero no dice la causa de ello y el niño que perciba la causa podrá percibir la ideología.img_1918

Esta elefanta, Margarita, provoca que todas las demás elefantas salgan de su encierro y disfruten corriendo, jugando en el barro… como lo hacen los machos. Nuestra sociedad es patriarcal y aunque sea una palabra quizás desprestigiada a base de encerrarla con unas cuantas pocas personas, así es. Así lo cuenta el artículo de Harari: Él y Ella; y aunque muchísimas cosas en términos de igualdad han cambiado en cuarenta años, las mujeres siguen siendo visiblemente inferiores a los hombres, no tienen el mismo poder y se valora más su físico que su inteligencia. Este álbum encierra esta ideología y, no obstante, es un álbum para todos y todas.

Es un álbum para todos y todas porque tiene una intención artística también e interés por no ser solo un panfleto sobre la igualdad para los niños y por eso ha sido editado este mismo año por una de la principales editoriales del panorama de la LIJ en nuestro país como es Kalandraka. Este tipo de literatura estaría en oposición a esos libros de pleno siglo XXI que enseñan a las niñas los mismos estereotipos que hace cuarenta años, un siglo, dos siglos… Libros actuales que vienen a enseñar a ser, en última instancia, sumisas, buenas chicas y tener unos patrones iguales entre las mujeres para ser queridas por los hombres, por la sociedad. Lo peor de todo es que muchas jóvenes llenas de precioso descaro creen que controlan esa sexualidad atrevida que tienen y su poder no está en ellas sino en la medida en que son atendidas por el hombre. Viven para el hombre, para ser contempladas. Esta nueva literatura explicada en el artículo de Colomer y Olid Princesitas con tatuaje: las nuevas caras del sexismo en la ficción infantil tristemente es vista como la literatura normal y no otras literaturas que meten cosas en la cabeza a los jóvenes. Porque comportarse como una chica sigue siendo lo normal y rebelarte en el sentido de no querer maquillarse, no llevar tacones a una entrevista de trabajo, no hablar de cosas escatológicas, esperar estar bonita y sin pelos, sigue siendo criticable y anormal.

Se hace referencia en este álbum a elementos de los estereotipos femeninos: la piel suave y rosada, el gusto por las flores, el jardincito, ser hermosa para encontrar marido, zapatos rosas, cuellos rosas, lazos rosas. Frente a ello no se pone un estereotipo masculino, sino lo natural en los elefantes ya sean machos o hembras: comer la hierba verde, probar las duchas frescas, comer los sabrosos frutos, jugar alegremente, echarse la siesta bajo la sombra de los árboles frondosos… Aunque suene duro decirlo imagino a muchos profesores no queriendo leer un libro como este a sus alumnos.

Con la excusa de que quizás muchos niños o niñas pertenecen a familias las cuales no estarían cómodas con un libro innecesario porque la igualdad ya existe buscarían apartarlo.

Creo que, por lo menos en la escuela pública estos libros deberían estar. Las escuelas más conservadoras, religiosas, privadas probablemente de forma clara vean incómodo este libro. Estamos hablando de niñas que visten un uniforme diferente a los niños que llevan falda todos los días mientras que los niños llevan pantalones todos los días del año. Por mucha igualdad que se defienda, si es que se hace, de raíz hay una diferencia clara en la manera de vestir por la cual cualquier extraterrestre podría hacer dos bandos. Como dice Harari la división hombre-mujer ha existido en todas las sociedades mientras que otras clasificaciones varían dependiendo del lugar o la época. Pienso que a ser mujer así como a ser hombre se aprende culturalmente y no tiene que ver con ver con tener útero o no. Así que opino como Harari.

Margarita, cada vez más gris, callaba.

Y para contentarlos comía

otro bocado de anémonas

y otro de peonías.

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Ya el nombre de la colección denota una ideología Dalla parte delle bambine – creada la colección por Turin y Bosnia- o A favor de las niñas en español como decíamos. Este mismo año la editorial gallega Kalandraka ha reeditado este álbum que, según la editorial, “sigue siendo necesario” y es que es imposible no querer enseñar nada dirigiéndose a los niños, o muy complicado. Por desgracia, después de cuarenta años este álbum sigue siendo necesario… Podríamos enmarcar este álbum en una ideología progresista, de izquierdas, socialista, también feminista y en la actualidad acorde a las ideologías más críticas con la situación de la mujer. En este álbum las pequeñas elefantas se unen y se apoyan con lo que pasa de ser un acto individual a una realidad colectiva. Muchas veces las mujeres están más preocupadas por competir entre ellas que por cooperar y muchas veces compiten precisamente por ser las más valoradas frente a los hombres. En este caso no ocurre esto y precisamente las sociedades de elefantes son sociedades donde las hembras son los miembros más considerados y dirigentes de la manada.

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