El máster que estoy llevando a cabo de literatura infantil y juvenil no me deja demasiado tiempo para poder hacer entradas muy extensas en el blog. Es por ello y porque creo que es bueno compartir (con todos los errores que tendré) que os dejo al igual que hice con Cuore reflexiones que hago para el máster.

Ejercicio para el Máster en Libros y Literatura Infantil y Juvenil de la UAB.


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Una piedra extraordinaria plantea como principal reto para el lector implícito la comprensión de la ironía: texto e ilustración se contradicen y el lector debe dar un paso más que es dibujar una sonrisa y darse cuenta que las ranas piensan que ese algo es un pollo cuando no lo es en absoluto. Como decía Teresa Colomer en una parte de la conferencia Literatura infantil y alfabetización inicial la literatura puede aplicarse a necesidades concretas de aprendizaje en el aula pero principalmente no sirve (solo) para eso, sino para dar una comprensión del mundo, para ser parte de la vida y del entendimiento de las personas… Por eso este álbum aunque podría servir para dar a conocer los animales -la diferencia entre pollo y caimán, las ranas, el pájaro- y otros objetos como la diferencia entre huevo y piedra, está trabajando a nivel simbólico lo que es la obstinación, creer ciegamente, estar equivocado en una posición y no ser capaz de verlo, la presión del grupo, hablar sin saber y las consecuencias que son el vivir en una mentira. Ignorantes felices acaba el álbum. Es verdad que si se toma completamente con humor este libro no son más que tres ranas chifladas, pero por lo menos sí hay que percibir ese desajuste entre texto e imagen. Este es un gran reto para el lector implícito, llegar a este código metafórico dentro de la clasificación de diferentes códigos para comprender un texto según Maria Nikolajeva. En este sentido Una piedra extraordinaria puede ser complejo para un lector acostumbrado a quedarse en lo literal, en lo denotativo, cosa que hacemos muchas veces todos porque creemos que el nivel simbólico es algo más subjetivo, psicológico y no nos atrevemos a entrar y no lo valoramos por igual. Creo que las tres ranas puede ser la metáfora también de una familia poco unida: pocas veces se miran directamente como hacen Jessica y el pollo muy claramente.

Es un reto, como decía, para el lector implícito llegar a decir que lo que dice el texto no es lo mismo que hay en la ilustración. Es un reto para él entender que la rana Marilyn no trata bien a Jessica y se cree más lista que ella, cosa que a veces hacen los niños con otros niños. Este distanciamiento a través de las ranas puede hacerles vimg_1899erse reflejados y darse cuenta de hasta qué punto la rana Marilyn genera un problema en el álbum, porque el niño puede llegar a decir: ¡Pero que eso no es un pollo! El gritar la verdad y que todos lo sepan y la injusticia de estar engañado pero no tener la valentía de decirlo y preferir creer porque uno duda de sus propias ideas, estos supuestos están ahí. Creo que llegar a esto es un reto. Los niños a veces pecan de sabiondos y dicen barbaridades y este es un álbum que podría enseñarles a observar más y ser más humildes.

A nivel linguístico se debe entender que la palabra pedregoso tiene que ver con la palabra piedra, que pedregoso significa un lugar lleno de piedras y que el nombre de la isla no es arbitrario. Si el niño no lo sabe no pasa nada pero no entendería el juego de hasta qué punto Jessica es feliz con cualquier cosa, que se maravilla con las piedras en un lugar repleto de ellas. Aquí podríamos encontrarnos con un nivel interpretativo, hermenéutico. La portada y las guardas nos refuerzan esa idea de que la isla tiene muchas piedras. Pienso que se ayuda al niño con las ilustraciones a entender que la isla tiene muchas piedras si no entienden la palabra: en todas las ilustraciones salen piedras cerrando el encuadre en una esquina, en medio de la doble página… Siempre están ahí haciendo una metáfora de la masa frente a lo distinto. El nombre de las ranas tampoco creo que sea arbitrario cuando Marilyn (Marilyn Monroe) y Augusto (emperador romano) parecen nombres tan importantes en el imaginario colectivo de los adultos, mientras que el de Jessica es de lo más corriente. Como la piedra (palabra muy corriente) extraordinaria, Jessica también resulta especial, no es una rana más. Por otro lado la palabra ensenada pienso que no será entendida al menos por un lector español, incluso dependiendo de qué lector la palabra caimán no resulta tan familiar como la de cocodrilo aquí en España. La palabra tibio, poza, arremolinaba, quebraba… puede ser vocabulario para aprender también.

En cuanto a las convenciones pienso que este álbum trabaja el tiempo de la manera más común en las obras para niños: de manera lineal. Además el tiempo que transcurre es breve: desde que se encuentra Jessica el huevo hasta que van a ver la madre del caimán-pollo y este se queda con él -aquí aparece el apego mamá y cría frente al quedarse con los amigos: es donde tiene que estar con su madre-. Como digo, ni siquiera transcurre mucho tiempo en el cual habría que crear una elipsis grande y que el lector pudiera entender que ha pasado un año, por ejemplo. Solo a través del cambio de día a una ilustración con la luna el niño puede pensar que ha pasado algo de tiempo, algo más de tiempo. La voz narrativa es familiar para el lector implícito: es un narrador omnisciente que nos cuenta que Érase una vez tres ranas… En esta ocasión, sin embargo, el narrador no nos cuenta todo lo que sabe; él sabe que es mentira lo que dicen las ranas, pero juega a hacernos pensar que no lo sabe. ¿Quizás como hace Jessica? ¿O como hace el pollo-caimán? No se trata por tanto de la clásica y fiable voz narrativa, con lo que sí que es verdad que el lector implícito debería estar algo familiarizado con un narrador que puede engañarle, jugar con él, hacerle pensar en algo más… Y no sentarse a escuchar un cuento como si fuera su propia madre o padre la que se lo contara y simplemente tuviera que escuchar pensando que su madre o padre le dicen la verdad sobre las cosas, que esa voz del cuento es la propia voz de mamá o papá o quien sea en confianza. Con respecto a las ilustraciones los movimientos de izquierda a derecha cuando van de su punto de partida -donde viven las ranas- a otro lado, y la posición de Jessica en el extremo izquierdo de la doble página cuando deja a su amigo el pollo y va a volver en este caso, no a ir. El niño si comprende esto puede interiorizar mucho mejor los movimientos en el espacio. Por otro lado el lector implícito puede distinguir a Jessica de las demás ranas cuando no está claro por la sonrisa con una línea a diferencia de la boca abierta de las demás, sonrisa que suele tener cuando mira al pollo.img_1897 Existe intriga cuando se nos dice “y otra que siempre andaba por ahí vagando”, queremos saber quién es esa otra y pasar la página. Pasa lo mismo cuando se dice “se encontraron con la criatura más extraordinaria que jamás habían visto” y el pollo y Jessica están en el borde derecho de la página. Pienso que el lector implícito debe tener la capacidad también para creer en la ilustración antes que en el texto, fiarse más del código de la imagen, para que se pueda dar el juego, aunque creo que esto lo tienen como algo inherente. Todos pensamos que lo ilustrado es lo verdadero porque se ve. También el lector implícito debería entender que los colores llamativos, dorados, muestran cierta magia en este álbum en la doble página señalada en la imagen anterior mientras ocurre lo común del marrón en otras páginas o que las ranas viven donde hay unas flores rojas.

Hay cosas que puede que no estén en el álbum como, por ejemplo, si el pollo sabe decir mamá: por qué no se extraña cuando le llaman pollo y por lo menos no pregunta qué es. Se sobreentiende que es como un bebé y que no sabe hablar pero sí puede decir mamá y nadie se sorprende de que hable y al principio del álbum también habla. Por otro lado, pienso que se ayuda al lector implícito cuando el texto dice que es una piedra y en el mismo texto a través de la voz de Marilyn se aclara que es un huevo. Aquí hay una especie de primera estructura donde alguien encuentra algo que parece una cosa y resulta que alguien aclara es otra cosa. Cuando el huevo eclosiona se da la misma situación y Marilyn dice que es un pollo: es entonces cuando se invita al lector a que diga que no lo es, al igual que antes Marilyn lo ha hecho con Jessica.

En cuanto a la educación literaria que se puede mostrar pienso que se puede enseñar a empatizar con personajes para sentir que podemos vivir con ellos lo que ellos viven, como pasa con la rana Jessica. Aprender a aproximarnos pero también a alejarnos como cuando hay personas que no nos gustan como cuando Jessica se junta a las otras dos ranas. Pienso que hay empatía con Jessica cuando se va con el pollo a ver sitios bonitos o cuando el pollo lo rescata del agua, hay un vínculo especial, pero que no la hay esa empatía cuando se vuelve sumisa ante las mentiras de Marilyn. Se puede enseñar a saber que los personajes, las personas, cambian dependiendo de con quien estén.