Corazón o como se publicó originalmente Cuore es un libro italiano publicado en 1886 en la recientemente Italia unificada, una Italia nueva necesitada de definición. El tono exageradamente sentimental y de moral cristiana llega a ser perfectamente aburrido después de que haya pasado más de un siglo. No obstante, lo que te queda al leerlo es un Qué buenos son todos; y casi te gusta y casi no tienes nada que reprochar. En el año 2016 en España ser católico es lo común y los principios tan arraigados de esta religión hacen que pueda ser muy bien tolerado este libro. Todos vivimos bajo esa moral, católicos o no. Aburrido o no el libro para el lector actual lo que sí parece clara es la intencionalidad y función de la obra en su momento histórico. Y mi duda de hasta qué punto los valores ensalzados siguen importando a las familias actuales…


cuoredeamicis

Como apuntaba Carranza en su artículo Cursis y relamidas mujercitas no ocurre lo mismo cuando lees de niño que cuando tu pensamiento crítico madura. Ella, por ejemplo, según apunta en el artículo leyó Mujercitas de niña y no le creó rechazo mientras que en el artículo se dedica a criticar esa obra ya de adulta que no le daría para leer a su hija. Para muchos niños actuales creo que estos fragmentos no tendrían nada de traumático así como quizás sí lo tendrían algunos libros como Rey y Rey. Esto demuestra mi idea inicial de que todavía los lectores asimilan mejor estos valores del siglo XIX que algunos que sí les escandalizarían de pleno presente. Puede que estos fragmentos no gusten a nivel estético a muchos lectores pero pocos serán los que digan: este texto alecciona a los niños y no respeta su individualidad, ni su creatividad y además es nacionalista, machista, artificial, religioso… Y no obstante muchos más hablarán mal de un libro incómodo como El niño perfecto. Aunque quizás me equivoque.

Enrique es un niño feliz de clase media, una burguesía que estaba emergiendo, que se mueve de lágrima en lágrima. Todo parece ser emotivo a su alrededor. La compasión, el perdón, la familia, son valores bien marcados. Me pareció curioso encontrar un podcast de fragmentos de este libro Corazón, el cual no tendrá mucho tiempo, leído por personas que adoran este libro y sus valores para poder aplicarlos en el presente. El podcast estaba hecho por personas de Latinoamérica, no sé el lugar exactamente. En la introducción decían que era un libro hermoso perfectamente leíble a los niños actuales. Exactamente: “Es un placer para nosotros que en estos momentos tengan en sus oídos, así como en su mente y con suerte en su corazón este audiolibro (…) pero lo que sí es igual en nuestra época son los valores humanos y morales; los relatos de fe, de valentía, de amor al prójimo, a dios y a la patria”.  

Para las zonas muy católicas estos fragmentos resaltan la ayuda al prójimo, el ser buen compatriota, un buen caballero, el respeto absoluto a los mayores y a los padres. Ven este libro como tierno, bonito, bueno, perfecto. Todo irá bien mientras se sigan las reglas del país, su moral y sus valores. Todo estará bien y tú serás querido. Es con la unificación cuando la clase burguesa empieza a emerger. Las familias de Cuore pertenecen a esa media y se intenta enseñar a estas familias a funcionar para que el país, el estado-nación funcione.

Cuando leo estas cosas lo que pienso es que un niño jamás sería así. Un niño es un niño. No es posible que viva como un poeta la llegada de la primavera: sus palabras están filtradas por la pluma adulta, con lo que como lectora me siento engañada. Es como si al niño le hubieran lavado el cerebro y solo quisiera hacer el bien en el planeta, como si fuera un pequeño dios dispuesto a hacer derramar lágrimas de emoción a su alrededor a cada palabra, a ver a sus seres queridos como personas honrosas y casi semidioses a los que hay que adorar y jamás cuestionar, ni tampoco a los profesores. Se da una visión de las personas como buenas y malas y cada frase tiene una emotividad impostada, teatral, molesta. “Oh, en ese momento habría puesto a sus pies todos mis juguetes y mis libros, me habría quitado de la boca el último pedazo de pan para dárselo a él, y despojado de mi ropa para vestirlo (…)”. Esto último es sentir una compasión de santo hacia los más necesitados. Es limosna, es ser generoso y sentir pena, lástima por el débil. No se habla de verdaderamente ser feliz porque el bien es el de la nación. Los personajes están reprimidos cumpliendo su deber. Pienso que esta obra el objetivo didáctica está mucho más latente que su literariedad.

Cuando era pequeña y vi Marcos. De los Apeninos a los Andes recuerdo que era como ver un entierro y no recuerdo más. No me gustaba nada. Ahora he podido leer que Marcos está inspirado en un cuento de esta obra. Esta obra fue pensada para llevar a los colegios y la idea de la infancia era la de sumisión a los adultos. Su autor Edmundo de Amicis quizás escribió algo bonito pero yo no lo encuentro honesto. Sé que a mis padres, por ejemplo, les gustaría y me parecen muy bonitos momentos como cuando el profesor defiende a aquel alumno del cual se están riendo y además no les castiga por lo malo que hacían: les perdona. Su ideología socialista quizás también está aquí. Y es verdad que se aboga por la paz y por el fin de los abusos, valores que no pueden menospreciarse, así como la extensión de la educación a todos los niños italianos.

Encuentro que para las actuales personas católicas leer estos dos fragmentos resultara justo y bueno pero esos valores para personas no católicas resultan artificiales dentro del tono de estos fragmentos. Estoy leyendo estos días el libro de Heidi y me he dado cuenta de cuánto tienen en común; es un libro cuya calidad literaria también se pierde y se ven demasiado frecuentemente las intenciones de la autora a través de las voces de los personajes. En principio a estos dos fragmentos de la obra no hay nada que reprocharles porque están defendiendo que las personas deshonestas no triunfen mientras que se motiva a ser un buen hombre, no meterse con los compañeros en clase. Pero el individuo como tal está anulado y Enrique tiene su destino hecho y debe comportarse como todos los niños deben. Es una oda al buen país a través de niños que no tienen libertad y que están constreñidos a un único modelo de sociedad que se espera ellos lleven a cabo. En estos fragmentos los padres. el profesor, siempre hay un adulto supervisando la escena, dando el visto bueno, acabando las frases.

Se habla, no obstante, de sustituir las armas por el empoderamiento que puede darte la escuela que es el mejor ejército, así se lo dice el padre a Enrique en una parte del libro, y se intenta que los niños vean en la educación su vida. Que Italia crezca, evolucione y deje atrás las divisiones. Que el buen católico y conciudadano pueda ser feliz porque así lo merece por portarse bien. Este libro es un instrumento para hacer un país apelando a los sentimientos, a las emociones que forman parte de un talante parecido al que yo recuerdo tenían las abuelas: resignación.

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