Considero que, en muchas ocasiones, se percibe la literatura infantil como una literatura menor porque precisamente así son sus lectores, pequeños, menores. Pero los niños son de lo más importante que tiene el presente y la literatura precisamente les ayuda a saber moverse en la vida… Esta literatura está plagada de tópicos que una se va dando cuenta hasta qué punto no son nada merecidos.

DSC_0401La literatura infantil y juvenil tiene actualmente algunos másters en España como es el caso del máster de Libros y literatura infantil y juvenil de la Universidad Autónoma de Barcelona, el máster de Promoción de la lectura y literatura infantil de la Universidad de Castilla La Mancha que se imparte en Cuenca y el máster en Lectura, libros y lectores infantiles y juveniles de la Universidad de Zaragoza; resulta curioso pensar que solo estas personas que pululan por estos estudios y otros tantos profesores de colegios, alumnos, algunos lectores particulares, bibliotecarios y algunos profesionales alrededor del proceso editorial son los que no ven a la LIJ (como se la llama comúnmente) como una literatura por debajo de la literatura en serio, pero es posible que sean demasiado pocos… Solo estas personas parecen tener un lenguaje propio que hace que se entiendan entre ellas y diréis: “Bueno, como en cualquier sector…” Pero es que estamos hablando de todos los libros que leen todos los niños que hay, como para que solo sepan entender esto unos cuantos.

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Trabajo de Elena Queralt

¿Un máster de literatura infantil? A la gente le falta reírse en mi cara cuando digo esto aunque normalmente ponen una expresión de no saber bien a lo que me estoy refiriendo y no interesarles nada. Y es que, como todo, hay que romper con los prejuicios y determinadas personas deben ser las primeras y estos estudios de posgrado no son precisamente extendidamente conocidos y además es como paradójico pensar en estudios académicos para estudiar algo que tiene que ver con lo que leen los niños. Es cierto que me estoy poniendo en el lugar de personas que quizás no tengan que saberlo todo, igual que yo no sabré otras muchas cosas, pero aquí me estoy refiriendo a la cultura y creo que cuando se la menciona la mayoría de las personas deberían tener unas nociones básicas. No voy a hablar de tantas personas prácticas que ya tienen decidido que sus hijos jamás harán cosas de esas de humanidades que, por supuesto, creen que estás pasando el rato y otros tantos que creen que esos másters los imparten personajes infantilizados y no verdaderos profesionales como la copa de un pino. Luego censuraran algunos libros para sus hijos porque efectivamente son demasiado buenos para sus frivolidades y podrían hacerles pensar demasiado, podrían incluso empatizar, ponerles tristes, cambiar, pensar en los roles de género, en cuidar de los árboles. O peor aún no censuraran porque sus proveedores, las tiendas donde los cogen, ya lo han hecho por ellos. Sin mencionar que leer un libro triste no te hace ponerte triste o quedarte triste por días igual que leer un libro racista no te hace serlo, la literatura no es un medicamento que se inyecta como dice Perry Nodelman en el artículo Todos somos censores, pero claro para eso…

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No me ha pasado pocas veces el hecho de ver una especie mueca burlona, un jajaj de estos completamente lejos de ti por el whatssapp o una voz no del todo interesada al teléfono cuando he contestado que estaba leyendo, por ejemplo, Winny de Puh a la pregunta de qué estás leyendo o qué te han regalado… La gente se cree que eres una especie de niña pequeña leyendo chorradas, que verdaderamente no estás leyendo buenos libros precisamente porque son libros para niños, y yo me quedo algo frustrada pero, por otro lado, pienso que no podemos cambiar todo en este mundo y que hay que saber lidiar, digamos, con ciertas injusticias. Parece que te tiene que faltar salir con un bolso de Hello Kitty y ser tremendamente delicada y feliz. Porque me parece inmerecido que el ya citado libro del oso Puh, que Heidi, que Pippi Calzaslargas que incluso Huckleberry Finn no sean tratados como merecen y las personas no acepten que un autor escribió pensando en un niño pero que de igual modo se trata de una obra maestra. Menciono Huckleberry Finn porque creo que hay muchos lectores adultos de esta obra y que la admiran pero probablemente no contestarán por este motivo que es una obra juvenil. El hecho de decir que es para niños es incompatible con decir que es bueno. Por otro lado, muchas personas muy feministas, aunque muchas veces de palo, piensan que andas dedicándote a temas banales como si en la LIJ no hubiera compromiso y cuánto precisamente hay.

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La literatura es literatura y el lector infantil simplemente es una persona con un “grado menor de experiencia”, según he aprendido. No podríamos darle ciertos libros con muchos capítulos en los que ocurre una historia tremendamente larga con saltos en el tiempo, ironía, elipsis porque simplemente se aburriría al no entenderlo, de la misma manera está el debate de la censura y es que quizás no todos los temas valen, ¿le daríamos a un niño a leer un libro sobre una violación? En la literatura infantil también está el adulto porque raramente el niño lee solo y menos se compra los libros solo; es por ello que la mayor parte de los libros de LIJ tienen un doble destinatario.

Ni qué decir tiene que, en general, uno cree que escribir un cuento es tarea fácil y me duele ver que hay tantas profesiones que se toman a la ligera sin saber de todos los estudios literarios que hay detrás, de todas las investigaciones (porque quien bien escribe bien sabe) de tanto trabajo que estoy todavía lejos de conocer y entender y que algún listo pueda creer que no tiene tiempo para leerle un libro a su hijo, cualquier libro roto que haya por casa que ni siquiera sea capaz de entender; y es entonces cuando uno se mueve en la cultura de masas de producto malo en producto malo porque realmente ese individuo no ha profundizado en nada; de tópico en tópico ha llegado a la conclusión de que los libros para niños son algo simplemente por lo que hay que pasar si se tienen hijos, que la literatura infantil es para profesorAs de escuela o peor aún que no hace falta entender esta literatura y que simplemente hay que dejarse llevar por los buenos libros.