Teniendo en cuenta todos los errores que tendrá este escrito, me gustaría compartir este ejercicio que he realizado para el máster, porque creo que muchos nombres pueden ser interesantes como información para quien lo lea, con esto me vale.

El punto de partida de mi búsqueda ha sido el artículo dentro del número 117 de la revista Peonza con el nombre Ilustración para niños en la España de los años 10, 20 y 30. He querido abrir diferentes senderos en el camino trazado por este artículo realizado por Andrea Puente, bibliotecaria de la Fundación Gerardo Diego. ¿Cuáles son esos senderos? Las referencias a los siguientes semanarios infantiles: Pinocho creado por Calleja y dirigido por Bartolozzi; Macaco: el periódico de los niños creado por el dibujante K-Hito; Gente Menuda, suplemento infantil de la revista Blanco y Negro que pasará por otras dos épocas más a lo largo de su historia. Todos estos semanarios, como el propio nombre del artículo indica pertenecientes a los treinta primeros años del siglo XX, antes de que estallara la Guerra Civil española en el 1936. También incluiríamos en esta época y está en el artículo de Peonza el semanario El perro, el ratón y el gato: semanario de de las niñas, los chicos, los bichos y las muñecas, creado y dirigido por Antoniorrobles.



 Estos cuatro ejemplos de revistas me han llevado, cada una de ellas, a pasear arroyos para después volver al río principal. En el caso de Pinocho llego a Tebeosfera buscando en google, concretamente a un artículo de David Vela llamado El semanario infantil Pinocho, que forma parte de la tesis doctoral del mismo autor con el nombre de Salvador Bartolozzi (1881-1950): Ilustración gráfica. Escenografía. Narrativa y teatro para niños, que se puede encontrar en línea en La biblioteca virtual Miguel de Cervantes, donde más adelante ojeando el índice encuentro en el punto 2.6.12 de esta tesis El universo infantil: niños, juguetes y marionetas.

 En este artículo de Tebeosfera descubro otras publicaciones infantiles como El álbum de los niños o Estampa y me voy dando cuenta de cómo se pasa de un tipo de publicaciones basadas en el aprendizaje normalmente unido a la instrucción católica en el siglo XIX, a un tipo de revistas puramente comerciales; entendiendo también con la ayuda del artículo La evolución de la literatura infantil y juvenil de Teresa Colomer que durante el franquismo apareció la ley de censura previa y la prohibición de no poder publicar en otras lenguas que no fuera la castellana y todo quedó parado. A este último artículo accedo haciendo búsquedas en google con el supuesto título que imagino para mi trabajo para ver qué existe parecido. De este último artículo también descubro la revista En Patufet que fue inspiración de otras como TBO, y La gaceta de los niños de 1798, así como la revista vasca de 1918 Teles eta Miko. Y busco En Patufet y encuentro en Wikipedia otros nombres como Virolet y Esquitx que fueron suplementos de esta revista. Aparece la Institución Libre de Enseñanza como espacio para las nuevas ideas krausistas y la apertura hacia la ilustración en los libros y las letras de vanguardia que afectan también al enfoque cultural sobre los niños. Y mi deseo de encontrar las colaboraciones de los artistas del 27 en semanarios infantiles de la época. También encuentro desde mi búsqueda de En Patufet el concepto de prensa infantil en Wikipedia y le doy y descubro las siguientes publicaciones fuera de España: The Lilliputian Magazine (1751), The Museum for young gentlemen and ladies (1758), Journal d´Education (1768), El Peneca (1908).


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En la Hemeroteca Municipal de Madrid accedo en su Web de Memoria de Madrid a ver en línea digitalizados números de Pinocho y de El perro, el ratón y el gato. Con respecto a Gente Menuda busco en google sobre este semanario y encuentro información interesante en Wikipedia, encontrando otras publicaciones más recientes como El pequeño País, Gente pequeña Diario 16 o Mini Mundo que fueron versiones de los otros periódicos del momento de Gente Menuda que lo llevó el ABC en su última etapa. Con la llegada de los videojuegos, los dibujos animados, el ocio para los niños se fue diversificando y estas publicaciones desaparecieron a finales de los noventa.

 Saliendo de todo este enredo de búsquedas hago otras directamente en google como Revistas de literatura infantil y juvenil ya centrándome en el presente y descubro la revista Behinola de la asociación de literatura infantil y juvenil en lengua vasca Galtzagorri Elkartea y la revista Elos y otras como Lazarillo editada por Amigos del libro infantil y juvenil, CLIJ o Charín. Por supuesto sin olvidar Peonza y Babar. Pero todas estas revistas son diferentes a las pasadas y es que son revistas de literatura infantil y juvenil para los adultos lo que responde a la transformación de esta literatura como herramienta de estudio, como espacio profesional que afecta a bibliotecarios, profesores, libreros, periodistas para el fomento de la lectura. El estudio de todas estas revistas me va a hacer entender de forma práctica el pasado, el presente y quizás el futuro de sus ediciones. Voy a subscribirme a Lazarillo y a intentar también hacerme con alguna de CLIJ; Peonza ya me llega a casa.


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Si todo lo anterior digamos significa buscar el objeto de estudio también es importante moverse por las teorías, libros que aborden el estado de las revistas, que existen en las plataformas culturales más importantes. En primer lugar he buscado en la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes (todas estas búsquedas las hago en el catálogo correspondiente escribiendo revistas literatura infantil y similares) donde he encontrado una mesa redonda con el nombre Revistas de literatura infantil y juvenil en el mundo digital donde hablan entre otros Santiago Yubero de la revista Ocnos de la Universidad de Castilla La Mancha y que edita el Cepli. Busco también en la BNE y encuentro el nombre de una nueva revista, Los niños así como una sección de literatura infantil y juvenil donde aparece una lista con las principales publicaciones periódicos, entre ellas como nuevas: Fadamorgana, Platero y +LIJ. También busco en REBIUN donde encuentro Selección de revistas y libros infantiles y juveniles y el nombre de una nueva revista que es Bloc, ya desaparecida.

Para mi trabajo también voy a necesitar algún tipo de manual de cómo se hace la buena revista. Para ello vuelvo a buscar en los repositorios mencionados.


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Me gustaría acabar este recorrido reforzando una idea que creía era cierta y es que hay personas del sector que siguen pensando que gratuito es igual a tener más amor por tu trabajo. Personalmente no me fío de una revista gratuita porque o bien la hacen millonarios o la hacen para darse publicidad por otra actividad relacionada o trabajan de otra cosa y por lo tanto no tienen mucho tiempo para hacerla con calidad… Creo que igual que no se duda de pagar un libro editado por cualquier editorial no deberían estas editoriales o profesionales relacionados mencionar las revistas gratuitas como diciendo: ¡Mira que encima es gratuita! como si fuera algo positivo, cuando ellos sus libros no los darían gratis. Me baso, por ejemplo, en el post de SM, Revistas de literatura infantil y juvenil en la red. Y me quedo con las palabras de Victoria Fernández directora de CLIJ: “Algo se hace mal en la promoción de la lectura para que la lectura no forme parte del día a día cotidiano”.

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