Me gustaría cada semana hacer una pequeña reflexión sobre lo que voy aprendiendo en este curso tan bonito de libros y de literatura infantil y juvenil. Tras las primeras lecturas he conocido a teóricos como Perry Nodelman, un hombre de lo más entrañable por conferencias como Perry Nodelman Distinguished Lecture: Words about Pictures and Beyond; autor de libros para niños y jóvenes y profesor de este ámbito, ambas cosas desde 1975. Tiene libros teóricos publicados.

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Foto sacada de CRYTC

De él he leído un artículo titulado Definición de literatura infantil. Propuesta de Perry Nodelman, un material que se entregó en el Simposio Nuevos Impulsos de la Investigación en el álbum en Barcelona en septiembre de 2007.

En este texto Nodelman dice que la LIJ es un género literario separado y definible. Nodelman entiende la LIJ como un trabajo de los adultos hecho para los niños con lo que se supone que a estos últimos les gusta; pero claro, siempre se supone porque a decir verdad quién sabe seguro lo que quiere un niño si no solamente la mente de ese niño.


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Inés Sanchez Nadal

Debe ser curiosa la LIJ para Nodelman en el sentido de que se trata de escritores que escriben como para unos seres de otro mundo; no es como un escritor de novela policíaca que escribe para él mismo, personas como él. Los autores de LIJ escriben para unos seres pequeños con ideas diferentes sobre la vida. Realmente estos autores están satisfaciendo las necesidades que tienen los adultos de satisfacer a los niños. Es curioso.


Para Nodelman este niño imaginario al que se dirige el autor no es tan fácil de definir porque a los niños se les quiere educar pero también enseñar a ser libres; ellos se mueven entre lo civilizado y los salvaje y las obras deben enseñarles a vivir en sociedad pero por otro lado mostrarles los límites y sobrepasarlos porque no se trata de hacer obras ni superficiales, ni simplistas, ni adoctrinadoras, sino obras que transciendan… “(…) protege a los niños del conocimiento adulto a la vez que intenta enseñárselo”.

El adulto se ve tentado a hablar de sexualidad, por ejemplo, de escribir todo lo que sabe; pero, ¿lo deja de hacer? No. En la LIJ aparece todo lo que no se quiere decir de una manera subliminar, silenciosa, implícita. Y esto es lo bonito. Un adulto lo entenderá. Un niño leerá su historia hasta lo que entienda y siempre según crezca podrá ir en busca del libro y encontrar respuestas a cosas que antes no veía. Es como la vida misma.


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Tetsuhiro Wakabayashi

En este texto Nodelman nos habla de cómo es para él un libro infantil, en definitiva, qué rasgos típicos presenta la historia, los personajes que la habitan y cómo en la mayoría de estas historias ciertas pautas se repiten. Los protagonistas suelen ser niños que están dándose cuenta de lo que supone ser, pero desde la visión del adulto. El narrador es adulto pero el narrador que se quiere mostrar es un niño.
¿Puede un adulto enseñar a un niño a ser niño? En teoría esto es lo que se busca. Son historias que tienden a tener finales felices e ideas acogedoras en relación al hogar, a la protección; pero el niño no nace con esto, no es el niño el que tiene estas ideas sino que son los adultos los que las desarrollan para los niños, para protegerles, porque les producen ternura…