Hemos leído un libro muy muy interesante este fin de semana: El mar, escrito por Patricia García-Rojo. Tenemos que reconocer que nos aventuramos a hacer la reseña sin haber acabado el libro, pero no queremos esperarnos. La manera en que está escrito El mar es directa, sincera, rápida, espontánea, casi como el personaje piensa. Es un libro muy absurdo pero al mismo tiempo construido sobre pensamientos lógicos, personas, rutinas, vidas humanas y gente que podríamos ser nosotros mismos. Lo absurdo, digamos, se apodera, irrumpe en la vida lógica y normal de una población, y a ellos, como no puede ser de otra forma, no les queda otra que asumirlo.


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Uno no puede aburrirse leyendo este libro porque su lenguaje no está pasado del mismo modo por el método de una novelita, es una manera de contar diferente, que engancha porque uno se olvida que es una ficción y que es un trabajo hecho para crear un historia, no se ve la mano del autor que a veces te saca de la historia, es una manera de contar sumamente desde la cabeza del protagonista, que es un chaval que, por supuesto, nos encanta como piensa.


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El mar invade una población donde las vidas de las personas que allí estaban cambia por completo, ya no son puramente terrestres, se convierten en animales muy bien adaptados al mar que pasan gran parte del día buceando, principalmente buscando tesoros; con los planos de cómo era ante la ciudad pueden ver dónde podría haber una joyería, alguna tienda donde pudiera haber algo de valor. Viven en los tejados y el mar para ellos es su medio. Y de vez en cuando se topan con cosas inesperadas…


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El amor también está muy presente. El protagonista siente el amor y la amistad y es capaz de ser feliz con lo que tiene. La aventura está servida a través de la magia y de lo inesperado y de la desgracia la autora crea un mundo bonito donde sus personajes simplemente se adaptan y viven sus vidas de una forma lo más armónica posible; adaptándose a lo poco que tienen y dando importancia a lo bueno que tienen.


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Las ilustraciones de la portada son de Iratxe López de Munáin.