Hemos estado estudiando la figura de Juan Ramón Jiménez y la verdad es que hemos quedado prendados por una personalidad algo complicada, “como un niño” le definía a veces su mujer Zenobia Campubrí, y a la vez entrañable, cuya obra para niños está más que latente. A Juan Ramón Jiménez le gustaba relacionarse, incluso ser mentor de poetas jóvenes (aunque es verdad que muchas veces se cansaba de ellos y como dijo Caballero Bonald “les descabezaba”) con lo que quizás su gusto por la juventud y como otros poetas la añoranza de la infancia y el disfrutar como los niños del campo, con la mirada infantil, como en Platero y yo, le hicieron crear poemas tan indicados para los niños y las niñas.


Abrazo Elena Odriozola

Ilustración de Elena Odriozola.

Intelijencia, dame
el nombre exacto de las cosas!
… Que mi palabra sea
la cosa misma,
creada por mi alma nuevamente.

Que por mí vayan todos
los que no las conocen, a las cosas;
que por mí vayan todos
los que ya las olvidan, a las cosas;
que por mí vayan todos
los mismos que las aman, a las cosas…
¡lntelijencia, dame
el nombre exacto; y tuyo,
y suyo, y mío, de las cosas!


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Ilustración de Noemí Villamuza.

La Verdecilla

Verde es la niña. Tiene

verdes ojos, pelo verde.

*

Su rosilla silvestre

no es rosa, ni blanca. Es verde.

*

¡En el verde aire viene!

(La tierra se pone verde).

*

 Su espumilla fuljiente

no es blanca, ni azul. Es verde.

*

¡En el mar verde viene!

(El cielo se pone verde)

*

 Mi vida le abre siempre

una puertecita verde.


diariosecretodepulgarcito01

Ilustración de Rébecca Dáutremer.

Abril

El chamariz en el chopo.

-¿Y qué más?

El chopo en el cielo azul.

– ¿Y qué más?

El cielo azul en el agua.

– ¿Y qué más?

El agua en la hojita nueva.

– ¿Y qué más?

La hojita nueva en la rosa.

– ¿Y qué más?

La rosa en mi corazón.

– ¿Y qué más?

¡Mi corazón en el tuyo!


Como siempre decimos en estos artículos, las ilustraciones que escogemos no tienen relación editorial de ningún tipo que conozcamos con los poemas.

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