He leído Cómo tener ideas en un par de noches, en dos pequeños ratitos y me ha gustado la historia. Está bien escrita. Es muy divertida. Tiene muchos de los elementos que un niño puede necesitar para leer con ganas un texto más largo, una pequeña novela, pequeña, pequeña; tiene absurdo, vida cotidiana y amistad, elementos buenos. Y, desde luego, a mi yo adolescente, primeros años de adolescencia y final de niñez, le hubiera encantado. O incluso antes.


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Es una historia que para lectores jóvenes puede hacerles normalizar la profesión del escritor, por otro lado, lo cual es muy interesante. Entender que los escritores trabajan sus textos minuciosamente y que les lleva un tiempo que forma parte de su obligación a lo largo del día, al igual que ocurre en otras profesiones, es muy bueno.


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Esta historia trata de una escritora, La escritora, que en un ambiente de semificción va encontrando por su casa nuevos personajes como una sirena dentro de una lata de sardinas, una caja de cartón que guarda un libro, un cocodrilo… Y estos se mezclan con la normalidad del día de la escritora, sus vecinos, el periódico, y todo finalmente crea un universo divertido con mensaje en su interior: para buscar la inspiración es bueno no estar encerrado, abrirse a las rarezas que te rodean, interesarse por el propio entorno. Porque hay que decir que la escritora es algo gruñona y taciturna aunque no le sorprende nada o casi nada, su mente de narradora la delata. Y también hay que decir que la pobre está falta de ideas para escribir.


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Hay momentos a veces de casi terror como cuando las gaviotas comienzan a picotear con mucha fuerza el cristal de la ventana del salón porque quieren comerse a la sirena y al final consiguen entrar y deben luchar con ellas porque no tienen otro remedio, hasta que consiguen echarlas. Hay defensa del medio ambiente a través de la sirena que dice que ella jamás hace daño a ningún ser vivo, nunca los envenenaría (como pretende la escritora sin saber qué hacer cuando están picoteando la ventana) aunque la fueran a comer a ella, como es el caso. Hay amor, incluso celos y lo que acarrea consecuencias que no diremos; hay amistad, ternura, curiosidad, susto, asco, magia; mundo infantil por cada rincón del libro.


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Es un libro de ciento y pocas páginas, editado por Narval en mayo de este año. Escrito por Sofía Rhei, escritora, poeta experimental y traductora e ilustrado por Marc Grasc Cots, autor de numerosos ensayos sobre cultura pop, dibujante de cómic, productor y director de alguna que otra película… Las ilustraciones son de cualquier tiempo, así como la historia de alguna forma también, gustaría hace unos cuantos años y seguro que seguirá gustando a los próximos lectores. Las ilustraciones tienen ese ambiente clásico de dibujos de los libros de la segunda mitad del siglo XX.


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En la sinopsis de la historia se nos dice lo siguiente:

“Érase una vez una escritora que no sabía qué escribir. Tenía todo lo necesario para hacerlo: un ordenador, un enchufe que funcionaba, unas zapatillas cómodas y bastante tiempo. Pero ninguna de las ideas que tenía le parecía lo suficientemente entretenida”.

Así comienza esta loca y divertidísima historia llena de sorpresas y personajes inesperados a los que da vida ingeniosas ilustraciones de Marc Gras Cots”.

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