Los versos del libro tonto es un feliz libro de poemitas escrito por Beatriz Giménez de Ory cuyo conjunto de poemas fue galardonado con el Premio de Poesía para Niños Ciudad de Orihuela en 2010; acerca de este premio hablamos hace poco cuando se concedió el último de ellos a Juan Carlos Martín Ramos por Mundinovi. Los versos del libro tonto es un poemario alegre, rompedor y con humor, con un enfoque donde se habla del propio libro explícitamente, podríamos decir que es metaliteratura, constantemente hay una unión entre el contenido y la forma que sostiene ese contenido, el propio texto se refiere al libro, los versos hablan de esos mismos versos; las palabras dicen con contenido y con su posición también, su tamaño. Es como si el libro que tenemos entre las manos tuviera voz y nos contara lo que le pasa según lo vamos abriendo. Constantemente el libro se hace consciente en el texto como en un teatro cuando se habla todo el rato del lugar en el que están los actores. Las palabras son conscientes de que forman versos dentro de un libro. 

Alondra de mi casa,

ríete mucho.

Es tu risa en tus ojos

la luz del mundo.

Miguel Hernández

(dentro del libro en las dedicatorias, donde Beatriz se lo dedica a su hijo Daniel)


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Los poemas en Los versos del libro tonto son veloces, ágiles, inteligentes, sonoros, rítmicos. Especialmente locuaces. El libro es un adentrarte en la lectura y no parar hasta que te das cuenta de que te lo has leído enterito. El libro tonto, Los versos encerrados, Pero sueñan, Catapún, El gallo veleta, Medio poem, Los males del gallo veleta, La otra mitad, ¡Ay!, Se dirían algo así, La sirena Flora, Duermo en un barco hundido, Sopa de letras, El espejo del mar,  A qué juegan los niños sirena, A qué más juegan los niños sirena, Míralo como quieras, Pie con bola, Acróstico esdrújulo… Y todavía algún que otro poema por el final son los nombres de los poemitas que construyen este sensacional librito. Un poemario lleno de juegos de palabras, con presencia de caligramas, las palabras se convierten en personajes sobre el papel y ciertas dosis de surrealismo directo a los niños, cierta personalidad para manejar la lengua al antojo se respira, un toque de greguerías, de los -ismos de principios de siglo XX, quizás también. El poemario se divide en cinco partes.

El primer poema del libro es el siguiente, uno de los más conocidos del mismo:

EL LIBRO TONTO

Tengo cincuenta ojos,
digo… cincuenta hijos,
digo… cincuenta ¡hojas!

Soy de timón y lima,
digo… de toma y muela,
digo… ¡de tomo y lomo!

Soy libre, digo… Libra, digo… ¡libro!
Soy un libro sí, sí.

Pero llevo cerrado tanto tiempo…
que así me he vuelto tanto,
me he vuelto tinta,
me he vuelto… ¡tonto!


Como decíamos, perfectamente destinado para que los niños se rían un montón y más si alguien le lee los poemas de un modo divertido: este primero en concreto puede ser desternillante. Bien nos damos cuenta, si ya antes era algo que pensábamos, que la palabra tonto adquiere todos los matices cariñosos en este libro, y es que tonto no es un insulto como tal, es más bien una manera amistosa de ver el despiste, la flojera en el otro. Y así es en este libro, que es un libro tonto, un libro que se deja querer. En nuestra humilde opinión es uno de los libros que más nos gustan de los hasta ahora premiados en este certámen, que por otra parte, todos ya de por sí son geniales por el hecho de ser poemarios ganadores en una época donde la poesía y en especial la infantil se mueve con cierta incertidumbre.

EL GALLO VELETA

El gallo veleta vive

en la torre de una iglesia.

Devora lo primero

que se encuentra:

cables del televisor,

meteoritos y cometas…

¡Hasta un puñado de versos

que ha caído en una teja!


Este libro está planteado para que la poesía pueda gustarle a todo el mundo, porque la poesía puede ser un juego, porque la poesía perfectamente puede ser divertida, puede ser como nosotros queramos. El poema se convierte en algo vivo, los versos se personifican y son capaces de pensar, de dormir, de gritar, de soñar, que tienen anhelos, que tienen ganas de que se les preste atención y alguien los lea porque llevan mucho tiempo olvidados… Llevan estos versos tanto tiene cerrados en el libro que se han vuelto tontos… Esta escritora, Beatriz Giménez de Ory nos parece que ha creado una obra muy original plagada de sonrisas. Beatriz trabaja en un Instituto de Madrid, hasta lo que sabemos, y ha estudiado Filología hispánica; además de este premio ha sido galardonada también con el Premio Luna de Aire por Canciones de Garciniño, así como ha sido ganadora también del Premio Internacional Círculo Cultural Faroni de Relato Hiperbreve.

Tenemos que añadir que el libro está editado por Faktoría K que es un sello de la editorial Kalandraka. Ilustrado magníficamente (es que nos cuesta mucho imaginarlo de otra forma porque parece que verdaderamente la obra fue una misma cosa desde el origen) por Paloma Valdivia.


beatrizgimenezdeory

Beatriz Giménez de Ory.

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