Existe un distintivo muy consolidado entre los diferentes materiales provenientes de la madera. Este es el Forest Stewardship Council (FSC), un sello que asegura que los libros que tenemos entre las manos se han hecho con maderas llegadas de bosques sostenibles; bosques que no son meros cultivos de papel, bosques que guardan en su interior vida, bosques por los que corren ríos limpios, bosques que preservan su biodiversidad y a las comunidades que allí viven.

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Nos parece muy importante dedicarle un hueco a este sello de calidad ya que son muchos los árboles de los que se construyen nuestras librerías. Son árboles que nos ceden su madera, que se extraen de un ecosistema llamado bosque, esa palabra que tanto nos inspira, que tanta sensación de equilibrio y de belleza nos produce. Pero un bosque maltratado deja de ser un bosque para ser un apilado de árboles. Existen muchos bosques en la península ibérica que nos dan apariencia de no ser aprovechados para extracción de maderas pero en realidad no es así, así es como debería ser, tanto para nosotros como para la fauna que lo habita, que forma parte de él.


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Otro sello también conocido es el Rainforest Alliance Certified, que al igual que con el FSC la empresa que quiera obtener la certificación ha de cumplir rigurosas normas diseñadas para proteger no solo los ecosistemas, sino también asegurar el bienestar de las comunidades locales y mejorar la productividad. Aunque este sello lo encontramos más enfocado a producción de alimentos como el cacao, el café o el té su objetivo es el mismo.

La ilusión de encontrar un libro bonito se nos multiplica cuando lo abrimos y encontramos el sello FSC marcado en su colofón, significa que estamos también nosotros contribuyendo a la conservación de los bosques y de los valores sociales, culturales y ambientales asociados a éstos.IMG_3248R

Queremos pensar que poco a poco aparecerán muchos más libros FSC, más aún en el ámbito de la LIJ. Es contradictorio encontrarse libros tratando temas como la conservación, incluso dando valor a los árboles y a su esencia y luego ser un libro que por desgracia no ha contribuido al beneficio de los bosques.

Dimos a parar ya hace tiempo con un libro de Lóguez, Mi pequeño bosque, que en este caso no es que tuviera el sello FSC sino que se había fabricado con papel reciclado y las tintas utilizadas eran ecológicas. Esta es otra manera de sacar al mercado un producto que produzca conciencia..


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En editoriales como Kalandraka, Penguin Random House o Cuento de Luz encontramos ya el citado sello FSC de sostenibilidad medioambiental; esperamos tener la alegría de encontrarlo cada vez más a menudo en libros de otras editoriales. Aplaudimos desde este rincón a estas editoriales por su preocupación y esfuerzo en este sentido, nos parece un valor muy importante y un paso básico que ha de dar el mundo editorial.

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