Teníamos ganas de escribir algo sobre este libro de Ignacio Sanz, muchas ganas. Hay historias que nos llaman la atención más que otras, es normal y no podemos negarlo, la inspiración llegada del bosque y de la sabiduría del anciano que todo lo sabe nos puede, son libros que se nos guardan muy dentro una vez leídos.

El hombre que abrazaba a los arboles

El hombre que abrazaba a los árboles es próximo a nuestros recuerdos por la localidad en que tiene lugar, sabiendo que Ignacio Sanz es natural de Cuéllar, un pueblo de recuerdos familiares para uno de nosotros. Aunque Piñares, que es el pueblo donde transcurre la acción, se encuentra en cualquier lugar donde haya pinos, urracas y muchas ardillas. Lo que queremos decir, en definitiva, es que cuando a uno le trae recuerdos lo que lee porque se parece en alguna cosas, agarra el libro con más fuerza sintiéndose andar pisando las acículas de los pinos, en este caso de Piñares.

El hombre que abrazaba a los arboles I

Felicidad es la protagonista de la novela, aunque comparte importancia con Marcial, que es realmente en torno a quien gira todo el libro. Marcial es un leñador, un hombre que siempre se ha dedicado a la madera y a los bosques, casi siempre en Piñares, aunque viajó a Canadá, de donde se trajo multitud de anécdotas y curiosidades que contar a Felicidad. Ella siempre le acompaña al bosque y le ayuda en la tarea, es su mejor momento, ir con Marcial por los pinares preguntando y preguntando, aprendiendo y aprendiendo.

El hombre que abrazaba a los arboles III

Marcial es casi abuelo de Felicidad. Es su mejor amigo y de él aprende casi todo. A Marcial se le hacen los días maravillosos pudiendo hablar y hablar con ella y no solo con las urracas.

Los abuelos, los viejos, los sabios que tenemos cerca y que vemos como enciclopedias calladas, tienen mucho que contarnos. Mucho de nuestro saber popular reside en ellos. El hombre que abrazaba a los árboles es un libro que nos hace querer escuchar de esta sabiduría. Transmite una sensación tan fuerte de querer, que definitivamente emociona. Es una historia preciosa en la que las conversaciones con Marcial nos enganchan inmediatamente, al igual que a los niños de la escuela cuando Felicidad le anima a ir a contarles alguna cosa. Marcial se anda por las ramas al hablar, pero todo lo que cuenta es interesante, salta y salta de rama en rama y sin saber dónde va a terminar, y se pasa la tarde.

El hombre que abrazaba a los árboles fue ganador del XXIV premio Ala Delta de Edelvives en 2013.

El hombre que abrazaba a los arboles IV

Las ilustraciones coloridas que acompañan al texto son obra de Ester García. Encajan estupendamente: en rincones de las hojas en algunos casos, a modo de detalles en otras y especialmente las que cubren una hoja entera que nos trasladan allí. Son perfiles suaves trazados con lápices de colores dando proximidad a Felicidad, la narradora de la historia. Se aprecia la curiosidad de una niña que admira la naturaleza y la conversación.

El hombre que abrazaba a los arboles V

Lo que nos deja este libro tan bonito es el saber valorar al sabio viejo, aquel al que queremos o apreciamos; darle conversación, escucharle de verdad. Quizá sea un abuelo, un padre o un viejo chiflado, pero mucho tiene que contarnos y muchos ratos nos puede dar de conversación y nosotros a él de ser escuchado.

El hombre que abrazaba a los arboles II

 

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