Tenemos la dicha de hablar de un libro plagado de ternura. Un dragón llamado Zipo es el título de este hermoso libro ilustrado y escrito tan acertadamente, a nuestro parecer, por Elena Queralt, a la que ya conocíamos de otros trabajos como Cosas del planeta tierra. Ya vemos la emoción desde el primer momento y la apariencia de una historia con significado hondo adornada de amor, naturaleza e intención infantil.

A la memoria de mi padre y Zipo,

sin ninguno de ellos este cuento

habría sido posible.

Y a mis incondicionales Lía,

Anna y Borja.

Gracias por estar ahí.

Elena Queralt

Un dragón llamado Zipo es una historia sencilla, humilde, alegre, donde la expresión misma de la diferencia genera sonrisas y más cuando nadie ve esa diferencia porque no existen los prejuicios; donde un dragón no custodia castillos ni escupe fuego sino que es amable, soñador, tiene miedos: como todos. No hace falta esperar ser grandes héroes cuando no somos más que Zipos, ¡que es lo más! La fantasía en Zipo es justa con los tiempos que vivimos, con el estilo de cierta LIJ, donde no hay grandes acontecimientos, no hay personajes majestuosos, simplemente está Zipo, un dragón, alguien como otro cualquiera, pero precisamente, al mismo tiempo, es especial por mostrarnos que la felicidad reside en los momentitos del alma y en ser diferente sin pretender serlo.


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Zipo es un animal como pocos, es un animal dragón, pero aun así él también tiene sus peculiaridades, como todos ¿no?, “tiene gustos raros que le hacen sentirse diferente a los demás. Aparte de ser un dragón… ¡Que ya es una diferencia importante!: es algo guarrete, “Si encuentra una caca le encanta rebozarse en ella (…)”; es sensible, “Le gusta acariciarse el lomo con las hojas de los árboles, cierra los ojos y piensa que alguien le acaricia.” Y muchas otras cosas curiosas que habrá que descubrir leyendo a Zipo… También tiene amigos y vive en un lugar muy natural. Es valiente pero hay cositas que le asustan y otras que no entiende por qué son tan divertidas, ya veréis exactamente cuáles…


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El libro de Un dragón llamado Zipo es grande, fino y goza de un aspecto saludable que se lo dan, entre otros elementos, los espacios blancos que producen ligereza y una historia enmarcada en tantos puntos de la geografía posibles, simplemente necesitamos un bosque, un dragón y algún que otro factor indispensable como que haya una colina. Es un libro que transmite relajación y donde las ilustraciones de Queralt son expresiones de momentos sinceros plagados de colores bien definidos con capacidad para hacerlo todo. Los colores en Zipo lo son todo, las manchas imperfectas, los trazos espontáneos, lejos de ser reflejo de solo impulsos, finalmente hacen que todo funcione de una manera impecable, precisamente este es el arte de Queralt; la aparente libertad creativa y el entendimiento con el niño o la niña son rasgos de una Elena Queralt, para nosotros, plagada de empatía.


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Las posiciones de los personajes en Elena Queralt, lo que hacen, buscan el punto en el que podemos entenderlo perfectamente con ayuda del texto, sin alcanzar exactamente a contarlo de forma realista con las ilustraciones. Es entonces cuando llega un texto que se acopla al dibujo y viceversa para una vez leído cada parte podamos entender qué está sucediendo y verlo; el texto completa más que nunca el significado en este libro, lo hace preciso; Queralt no es una ilustradora de lo realista, es una ilustradora que sugiere, insinúa y una vez leído las palabras acertamos a entender del todo lo que está pasando, esta vez de un modo sublime, ya que lo impreciso se convierte en perfectamente entendible y divertidísimo.

El libro es de poco a poco divertido, te hace reír porque las expresiones de los personajes son realmente tan sencillas como precisas una vez leída la breve palabra. Podemos leer en el rostro, en la posición corporal de Zipo cómo se siente exactamente, qué anhela, qué teme, qué sueña… Quizás Zipo podríamos ser cualquiera de nosotros, animales sencillos que buscan el amor, la tranquilidad, el sentirse queridos, que tienen sus fobias, sus pasiones, sus frustraciones… Eso somos. Todos podemos ser un dragón en medio de un bosque. ¡Ah! y no hemos dicho que sus amigos son una gata y una niña, pero no al mismo tiempo, tendréis que leerlo. Y un tractor. Y un papá.


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Hay cosas con las que sueña.

Le encantaría viajar en coche.

Y ver cómo los árboles

de su bosque

se van quedando atrás.


 Un dragón llamado Zipo está editado por Narval y recién salido a librerías, en abril de este año 2016 se ha hecho su primera edición y por lo que vemos, está teniendo buena acogida, hay movimiento en redes sociales y a mucha gente le gusta. También podéis seguir el blog de Narval. Una editorial que apuesta por autores del panorama nacional, con títulos tan recientes e interesantes como Osa, ¿Sales a jugar? o La pequeña puerta.

Finalmente en esta historia podemos decir que todo sigue igual por el momento, que Zipo sigue siendo amigo de una gata y de una niña, que tiene esos gustos, esos sueños. Y todos deseamos que la historia de Zipo siga siendo así por más y más tiempo y pensar que quizás, cuando vamos al campo, Zipo está por ahí viviendo su historia.

Si queréis comprarlo, lo podéis hacer ya en La casa del libro, La Fnac, en la librería Alberti, en Panta Rhei


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