Como un detective a través de las laberínticas calles del casco antiguo, nosotros nos movemos por los mundos del ciberespacio buscando a alguien que sepa contarnos la belleza. Vamos a hablaros de dos ilustradoras que nos han gustado más que mucho esta semana. Ya las incluimos, de paso, en los ilustradores del mes aunque quizás para finales de abril os hablemos de nuevo de algunos otros… Es impresionante la cantidad de artistas del dibujo que hay suelto y que algunos de ellos ni siquiera son demasiado conocidos, pero esperamos que se hagan pronto, o al menos les salga trabajo. Encontramos ahora lo bello en Yelena Bryksenkova y en Julie Morstad.

En primer lugar os compartimos a Yelena Bryksenkova. Una ilustradora de lo más sugerente. Las expresiones de sus personajes son como estatuas que representan a personas muy vivas. Los rostros poco expresivos y los movimientos escasos de los personajes provacan la sensación de un significado que está por llegar, que no está presente en la ilustración sino a través de lo que esta sugiere.


image

Sus personajes son modernos, a la altura de los tiempos y dibuja fundamentalmente mujeres con ese bohemio actual… Personas del presente, pero no todas las personas del presente sino una parte de nosotros, personas elegantes y delicadas con aires lectores, rurales, amantes del campo y de la cultura…

Vemos en sus chicas una cierta pereza divertida, una atmósfera a veces adolescente por donde pasa la vida de un modo increíblemente bonito mientras el rostro de la mujer parece haberse detenido en el tiempo, estar pensando algo que no nos termina de contar. El pelo de un color inusual pero que sin embargo no lo parece, simplemente parece un juego estético de la ilustradora en lugar de un pelo verdaderamente de este color; que está revuelto y una mirada con ojera.

Los colores de la paleta de Yelena Bryksenkova siempre sumamente delicados, nunca llamativos, colores de la tierra, una amalgama de elementos en el lienzo pero siempre pequeñísimos detalles, como un anillito en el dedo de la chica, que confluyen con el conjunto. Estamos seguros de que la delicadeza es uno de los elementos que definen a Yelena Bryksenkova. Yelena busca ese equilibro entre los tamaños, de la figuras más grandes a minúsculos elementos que producen ese placer al observar la obra.


image

Las flores, siempre las flores, en los estampados de las paredes, macetas en la casa, en las camisas; los libros, las jarras de té, las mujeres grandes, altas, poco curvadas, algo desgarbadas, de piernas largas y tronco recto, sensualmente honestas con su cuerpo pero también con su cerebro; los cafés, los sillones, gatos… crean un universo más que personal. Yelena Bryksenkova tiene esa manera de ver el mundo desde una parte de él, porque generalmente lo que dibuja es de corte realista, y que deseamos pueda irse contagiando a muchos porque el respeto a la naturaleza entre otras forma de amor está muy incluido en su trabajo, así como el hogar como otra forma de amor. También tiene blog.


image

Julie Morstad es también una detallista joven que dibuja como pequeñito y de a poco a poco. Sus ilustraciones, por lo general, transmiten diversión y movimiento. Muchos de sus personajes están en medio de la acción y no se sitúan de forma contemplativa como si lo hacen los de Yelena. Ambas, no obstante son capaces de crear un universo con personas que existen por ahí pero que quizás no son la mayoría…


image

La naturaleza está también muy presente en su trabajo, es fuente de inspiración para Julie en la niña que aparece relajada en medio del campo, un entorno bucólico donde todo parece en armonía. Es interesante ver cómo muchos ilustradores retoman lo rural o quizás trabajan desde el campo y recrean el mismo significando la belleza de la mujer, el acto de amor, el paraíso, la tranquilidad, la vida sencilla; pero a diferencia de otros artistas de otras épocas, ahora ya los personajes que aparecen no son solo campesinos o agricultores, sino que también nacen perfiles vestidos de formas “urbanas” en medio de ambientes naturales.

Esta última reflexión es importante porque se da a entender que no solo uno debe estar dedicado a determinada profesión para vivir de forma natural sino que cualquier profesión, modernidad, puede tener cabida en un modo de estar delicado y bello como es el campo.


image

Es común en Julie Morstad el no utilizar fondos sino simplemente el blanco como encuadre, contexto para su ilustración, normalmente cuando está haciendo a una sola persona en medio de alguna situación. También para la piel de las personas que en ella aparecen utiliza este recurso. Este aire minimalista y su estilo son menos ingenuos que el de la anterior ilustradora: Julie nos muestra niños en actitudes ficticias que simbolizan cosas, pero que entre el fondo blanco y lo que hace que no es realista provocan una cierta sensación meramente estética y de significado.

Julie Morstad dibuja de forma inquietantemente entrañable, bufandas de lana y gorros gorditos, zapatitos muy definidos y delicados, faldas con estampados, colores pálidos, jugando mucho con el blanco, a veces con ciertas sensaciones de collage porque aparecen diferentes texturas; metamorfosis, juegos con los elementos de la composición, reflejos en el agua… Espacios vacíos, silencios. Un estilo ciertamente clásico, como viejo y que al mismo tiempo refleja a mucha gente, como decíamos. Casi todos los personajes son niñas y las expresiones escasas, las caritas son casi siempre quietas y poco protagonistas.


image