Desde que estamos en Pinterest, hará ya prácticamente un mes, hemos descubierto nuevos ilustradores e ilustradoras que nos han abierto posibilidades de poder ver cosas representadas de un modo que agrada a nuestros sentidos. Normalmente compartimos algunos de los descubrimientos en las redes sociales, pero hoy os vamos a hablar de tres de estos artistas cuyo trabajo nos ha emocionado, nuestros ojos se han quedado sin pestañear por un momento, y nuestra boca ha sonreído con gusto. 


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En primer lugar, Inés Vilpi, cuyo trabajo nos alucina, nos remueve, nos anima, nos ofrece cobijo. Hemos descubierto a Inés Vilpi muy recientemente, pero no ha hecho falta mucho más para captar su aire cariñoso, atrevido, con cierta nostalgia y callejero; nos parece que sus ilustraciones ofrecen la clara oportunidad de un texto que nunca podría ser mal escrito, ni tampoco demasiado simple, debe ser un poema laberíntico, un cuento listo o una aventura de ternura surrealista como algunas colaboraciones que hacen juntas esta ilustradora con Olga Alfonsel.

Vente conmigo, que he visto unos pájaros con bigote
al otro lado del río.

Anda, vente, que he visto cuatro gusanos retorcidos,
los he cogido y los he escondido en el tronco seco.

… es que …

Venga, vamos, que le he puesto una hebra de tabaco en la boca
a una lagartija y está tocando la guitarra.

… ya … pero …

Si te vienes conmigo te dejo tocar unas piedras marrones y verdes
que me regaló ayer la vieja del puente, que me ha dicho que son mágicas.

Y … ¿… luego…?

Y luego te enseño un sitio secreto que yo me sé y no lo conoce nadie.
Pero me tienes que prometer que no lo vas a contar.
Si lo cuentas … como se te ocurra contarlo … ¡te corto las alas!


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El arte de Inés Vilpi, a nuestro modo de ver propone pensar y enternecerse. Tiene más que personalidad propia y no busca solamente agradar a los sentidos, tiene un punto de discordia. Además, nos parece que juega con el collage de maravilla, lo cual potencia lo casero, artesano, elaborado con retales para dar algo nuevo a partir de otros trozos que ya eran un tiempo y una forma. Nos gusta el desorden que comunica bien, que se convierte en una sola pieza finalmente con sentido de conjunto.


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El siguiente ilustrador es el norteamericano Brian Kershisnik, más bien es un pintor, pero nosotros no distinguimos porque sus pinturas perfectamente podrían ir enmarcadas en bellos textos de una narración o unos poemas. No nos parece posible prescindir de él. El amor, la maternidad, la familia, están muy presentes en su obra.


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Nos encanta el sentido de la belleza de Brian Kershisnik y su universo femenino, naturalmente elegante. El modo en que trata a las mujeres como seres de plena naturalidad que ayudan  y protegen. La mujer en la pintura de este dibujante no es un objeto sexual pintado por hombres, sino que es un ser que transciende a su cuerpo, es un alma poderosa y constante, casi la madre naturaleza es. Brian Kershisnik las pinta con respeto, como a los demás personajes, personas que viven para compartir, donde lo importante en la pintura es el mensaje transcendente de esa acción universal, el significado, y no el lugar preciso, el carácter de ese personaje, el individualizar el contenido. Todas las mujeres son mujeres, extraemos esa idea de mujer, y la de hombre, y la de perro, y la de bebé, y no sabemos cómo o quiénes son; son todas y todos en actos simbólicos.


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Ellas siempre cobijan a los desamparados y en ellas el hombre deposita su amor como acto de fe. Son bellas de forma natural. Los niños buscan su protección. Dibuja personas y los demás animales que salen lo hacen entorno a las mismas, animales domésticos.

Su obra es antropocéntrica pero no olvida la naturaleza, la luna, la noche, los campos, el disfrute de la vida en los momentos. Son personajes más bien atemporales, a veces podrían ser de muchas épocas.


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Mujeres de la campiña parecen. Personajes en entornos rurales, armónicos, vestidos de forma sencilla, disfrutando de la simplicidad del ser. Casi parece un teatro de la armonía.


Os comentamos ahora la obra de una de nuestras ilustradoras favoritas Rébecca Green.  Los ojos separados, los rostros enternecidos sumamente predispuestos a vivir una aventura o a estar viviéndola ya. Boquitas pequeñas y mirada viva, todo como si estuviera en pleno movimiento, como si hubiéramos capturado un instante.


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En mayores ocasiones vemos niñas. Pero lo más importante es que Rébecca Green constantemente se sitúa en lugares naturales, llenos de vida animal por todas partes donde la niña es simplemente una más, donde la niña puede ser igualmente niña de un modo usual y los demás animales siguen siendo ellos mismos y ninguno prescinde de nada, y todos están juntos. Vemos a una niña que se cuestiona las compañías situada en otros lugares que no son los esperados en nuestra sociedad. Vemos una humana que dice que eso es lo que quiere, que ese mundo existe y es posible, que nuestros inventos no son nada si no encajan con la vida en la naturaleza.


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Realmente nos apasiona esta ilustradora verdaderamente tierna que conecta tan bien con la verdad de las niñas, con sus detalles felices, su ropa, su armonía, tan monas y achuchables, y al mismo tiempo no deja de lanzar mensajes significativos: lo verdaderamente necesario que es que no prescindamos de todos los demás que nos acompañan (los demás animales), y que de esta manera ya está todo, no hay que aspirar a nada más, la felicidad está simplemente ahí. Vivir humildemente pues como viven todos los demás animales, de esta forma toda nuestra existencia aflora. Su web es una delicia.


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