Hoy tenemos entre manos un trabajo de Ana Juan espectacular: el libro de Amantes, de la editorial Edelvives, dentro del sello Contempla, donde han publicado también a los ilustradores Benjamín Lacome y a Rébeca Dautremer. Una colección donde con milimétrico pulso pretenden trabajar la ilustración y la literatura para adultos. Porque la literatura para adultos también puede estar muy bien ilustrada, tanto como la infantil. Y tras el boom de los álbumes ilustrados infantiles y los libros de LIJ tan bien ilustrados y editados, ¿por qué no un texto para adultos en la misma línea? Como ellos dicen desde su web:

Un nuevo sello editorial que combina literatura, ilustración y diseño.

Evernote Camera Roll 20160219 201938La verdad es que para mí es uno de los libros de cabecera en casa por su impecable edición, donde se ve lo bonita que puede ser esta profesión del editor y lo que puede revalorizar todavía más un contenido bueno (guardas, tipografía, calidad del papel, color); la encuadernación es cuanto menos muy elaborada, de tapa dura (como prácticamente todos los libros infantiles de los que hablamos y álbumes ilustrados, pero en este caso más), parte de tela en el lomo del libro y un marcapáginas de tela. Es un libro, sin duda, hecho para durar, para conservarse.

Es un libro sobre once diferentes amores, a través de una secuencia de ocho imágenes para cada uno de esos amores y un poema, un pequeño mensaje poético que resume, sugiere, de una bella forma el tipo de amor en concreto del que se está hablando y este se va entrelazando con las imágenes. El libro es como un cuento donde se cuenta con la imagen (una va viajando por ellas) y se oye de fondo el texto.

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Y es que las ilustraciones, obras de arte que en el libro se incluyen, casi son una exposición, una muestra de las obras, piezas que podrían estar en un museo, que le encargaron a Ana Juan llevar a cabo al hilo de unos poemas japoneses. Van más allá del papel y uno se las imagina con vida propia en un museo.
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Las guardas son increíblemente bellas… Como muchas veces se hace, estas deben jugar entre el equilibrio con el resto del libro, marcando, al mismo tiempo una diferencia. En este caso si los trabajos de ilustración de Ana Juan dentro del libro son a color (siempre jugando con los pasteles, los tonos poco saturados, más bien oscuros…), en el caso de las guardas son casi “meros” bocetos a lápiz de ideas que luego aparecen en el libro. Las guardas guardan el libro y en este caso bosquejan una amalgama de sensaciones, de expresiones, de intenciones.
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 Es Ana Juan una ilustradora que trabaja con el misterio, con lo que hay detrás del primer vistazo a la ilustración. Sus personajes parecen sufrir y ser felices al mismo tiempo, juega con el rostro verdadero del ser humano que es capaz de ser muy feliz, pero que no ignora los sufrimientos de la vida. Sus personajes no están del todo en paz consigo mismos, no son ligeros, anhelan algo, necesitan alguna cosa, esperan que algo suceda, tienen miedo, están expectantes… Sus mentes viajan entre el pasado y el futuro y tienen un presente cargado de complejidades. Sus personajes en este libro pesan, parecen tener pies de plomo y sus rostros son grandes y completamente expresivos, cansados a veces, y siempre hay algún movimiento en la ilustración que emerge, no están estáticos, están en plena acción. Son gruesos y tienen algo de ternura que les acompaña.
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En este libro, vamos del amor fiel al amor primero, pasando por el amor semanal. El volátil, el amor final, el amor diferente, el lejano, el amor dormido, el orgulloso, el efímero, y el amor desconocido. El amor, en definitiva, es el protagonista de este libro, y por supuesto que si uno se quiere acercar de forma realista al mismo, como en este caso que así lo hace Ana Juan, no puede obviar que hay muchos tipo de amores y que cuando de verdad es amor (sea del tipo que sea), siempre hay dos caras (bueno, más que eso), porque cuando queremos también sufrimos, porque, en definitiva, cuando amamos nos mostramos de repente tal como somos, nos desnudamos, y esta vulnerabilidad nos hace ser nosotros mismos con nuestra felicidad y nuestra tristeza.