El polizón del Ulises

Un libro imprescindible.

Hoy quiero hablaros de un libro que me parece imprescindible. El polizón del Ulises. ¿Puede un libro haberme llegado a emocionar tanto? Por supuesto, hay muchos que me han emocionado, pero con esta simpleza, esta brevedad, los hay menos. Estoy completamente de acuerdo con la teoría de que cuanto más sencilla e la historia, mejor. Me gustan los libros sencillos que cuentan vidas sencillas con la mayor de los encantamientos. Y sobre todo es el mensaje, el dulce mensaje de una narración precisa y tranquila. Una historia sobre un niño que se embarca dentro de su propia mente, y que rompe con su infancia, por fin, tras llegar a los límites de su imaginación hasta encontrarse de pleno con la máxima realidad: su propia existencia y su vida.

El polizón del Ulises, es un libro de Ana María Matute, cuya portada es amablemente ilustrada por Esther Gómez. Nuestra edición es la de Anaya. Publicado por primera vez en 1965. La verdad es que encontrarlo en la biblioteca el otro día ya me produjo un gran placer, intuí instantáneamente que me iba a gustar, porque son de estas autoras que sin conocerlas ya sabía que me gustaría, de estas escritoras que la persona cierta te habló bien de ella en un momento propicio y otras personas cercanas te hablan bien. y tú sabes que por algo que roza lo irracional y concreto a la vez, visceral, empático, va a gustarte leer el libro y sin saberlo ya sabes mucho de lo que vas a leer. Así me ha ocurrido a mí con este libro y ha estado cerca, por no decir que ha superado lo que yo imaginaba sin saberlo.

El polizón del Ulises

Esta es una historia familiar, simplona, de un niño abandonado a una suerte escogida por otra persona: dejado en una cesta en la puerta de la casa de tres hermanas, las tres señoritas, que son solteras, sumamente buenas personas, y muy diferentes entre sí (Etelvina, Leocadia y Manuelita), como si la bondad pudiera estar en muchas personas diferentes pero en el fondo con un mismo corazón noble. Ellas deciden adoptarlo y criarle intensamente, de forma completa entre las tres. Pero un niño se escapa, es más que los adultos, y su imaginación navegará por encima porque por momentos es en lo único en lo que se concentra de verdad. Y esto pasa también en esta historia, la imaginación de ese niño navegará y hará sus interrelaciones con la realidad inevitablemente.

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El libro habla de la infancia, de la libertad que los niños sueñan cuando son pequeños. El libro habla de las edades del hombre, de crecer y hacerce un hombre, de las tradiciones y el sentido de pertenencia a un grupo, a una familia, a un origen; de la importancia de que los siguientes continúen con la memoria de los que se fueron, porque no hay mayor sentido que dar a la vida que ese; ni siquiera el mayor de los viajes es tan valiente. Y que esa memoria es donde te has criado, ni siquiera tu biología, ni siquiera lo que anhelas te reclama tanto como por aquellos que sabes que tienes que dar la cara.

El libro viaja de lo banal a lo más profundo del ser humano, como si ambos sentidos estuvieran ciertamente muy unidos, de la mano, como si la rutina, la mayor de las rutinas terrenales del día a día y aparentemente ajenas fuera el resultado precisamente de la reflexión sobre todas las cosas de la vida: la muerte, los seres queridos, las ansias de libertad. Me ha parecido de un modo sorprendente que todo está en este libro y que su final deja al lector sin poder pensar nada que no esté reflejado ya en estas páginas.polizon2

Los niños, al igual que los adolescentes, tienen esas ansias de escapismo, de salir de los brazos que aprisionan sus pechos, que ellos sienten prietos. Algunos escapan y otros, como Jujú, que así se llama este niño, el protagonista de esta historia, o al menos así le llaman todos, por fin se dan cuenta de dónde está su lugar, dónde quiere estar.

Jujú no va a la escuela. Jujú tiene sus propios amigos, que él mismo ha creado y que guardan relación con aquello que lee. Jujú tiene un lugar secreto en un lugar de la casa grande y generosa de su tías (se convierten en los diminutivos la tía Etel, Leo y Manu), donde juega con todos ellos, donde está su fiel perro Contramaestre, Almirante… donde da sentido a sus pensamientos. Jujú lee mucho, también trabaja mucho en el campo y también estudia. Cada cosa de la mano de sus tres tías: cada una le muestra lo que para ella es más importante en la vida.

Este libro empieza y acaba diciendo que no nos olvidemos de que esta es sola la historia de un muchachito que, un buen día, creció.