Hoy por fin hemos conocido la librería Kirikú y la bruja, que queríamos conocer pero nunca había encajado el tiempo para ir. ¡Todos los sábados pasan cosas! y con esta frase nos dicen que todos los sábados por la mañana hacen actividades para los niños. La verdad es que nada más entrar lo que hemos percibido es que parece una biblioteca casi más que una librería, aunque luego te das cuenta de que todos los libros se venden, así que sí es una librería como tal, que si no de qué vivirían sus dueños (;

En esta librería hemos respirado ganas de leer ahí mismo, no solo de ir a por libros o de mirar para después leer en casa. Había algún padre sentado leyendo a su hijo, pegado a su rodilla este, alguna madre buscando un libro en concreto con sus hijos… Hay libros usados que los niños pueden coger libremente. Y precisamente como hemos llegado al final de una actividad, ¡estaba también a rebosar!


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La verdad es que el tiempo ha acompañado regular porque ha hecho frío y lluvia, pero también es verdad que es lo que se espera para esta época y que no parece que haya afectado a la cantidad de personas que han ido.


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A lo tonto hemos estado una hora o más navegando por los estantes de esta librería que nos ha encantado. Nos ha encantado su manera especial de organizar los libros en los estantes, por categorías inventadas por ellos mismos. Nos ha encantado la cantidad de libros, como infinitos que hay, y no mucho el sentir que estábamos viendo algunos (y tampoco por entero) y muchos otros no porque era imposible verlos todos. Esto quiere decir que hay que visitar mucho la librería y que cuando queramos regalar, un libro tiene que caer.


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